
El Dragón Lector nació en Madrid en 2004, convirtiéndose en una de las primeras librerías especializadas en literatura infantil y juvenil de la ciudad. Desde entonces, hemos recorrido muchos capítulos y compartido muchos cuentos seleccionando con mimo los mejores libros para nuestros voraces lectores y lectoras.
En 2021 recibimos con orgullo el reconocimiento oficial como proveedores de SS. MM. los Reyes Magos de Oriente, y desde hace años colaboramos también con colegios e instituciones de distintas Comunidades Autónomas, Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid y el Instituto Cervantes, llevando libros que abren mundos allí donde se necesiten.

Clara
Nací en los 70. Mi paraíso artificial, donde el cine era épico, los programas de televisión dedicados a los niños eran fabulosos, la biblioteca del colegio estaba a mi disposición y, cada sábado, mi padre me llevaba a una librería para elegir el libro que él quisiera. Y no me importaba lo más mínimo, porque la librería era una promesa de felicidad y los libros que escogía estaban bien: Delibes y sus Tres pájaros de cuenta, Paulina, de Ana María Matute; Cipi, de Mario Lodi; G. Durrell; todo lo de Roald Dahl, Rodari y tantos otros…Y después del después: mis niños, sus lecturas, las mías y el Dragón. La promesa cumplida y el compromiso de elegir bien.

Alejandrina
Crecí en Buenos Aires y hay libros que todavía me devuelven a esa infancia sin esfuerzo. Dailan Kifki, de María Elena Walsh, y Mafalda, de Quino, fueron lecturas que me acompañaron muy pronto y que despertaron mi amor por el humor, la imaginación y la mirada crítica. Historias que hablaban con inteligencia a los más pequeños y que, sin saberlo entonces, sembraron mi vínculo con el arte, los libros y la creatividad que hoy, como artista, siguen formando parte de mi vida.

Belén
Recuerdo las primeras lecturas en voz alta en el colegio: El pirata Garrapata o Fray Perico y su borrico. Después llegaron Matilda, Momo o Cuando Hitler robó el conejo rosa. Devoré Manolito Gafotas y hubo un verano en el que mi prima y yo nos acostábamos tardísimo, leyendo juntas, una página cada una. Hoy, como madre, he redescubierto el mundo de los cuentos que tenía algo olvidado: Frederick, Buenas noches, luna, Amos y Boris o Un león dentro son solo algunos de mis favoritos.

Miranda
Una colección que me chiflaba (y que conservo hoy en mi estantería) es Los cuentos de Nana Bunilda. ¡Qué maravilloso personaje! Una bisbís emparentada con duendes y gnomos que absorbe con su aspirador las pesadillas para convertirlas en chocolate. A mi las brujas, entonces y ahora, me maravillan. Desde Nana Bunilda, las fascinantes Brujas de Roald Dahl hasta La pequeña brujita Hazel. Todo libro salpicado de la magia suficiente para imaginar lo inimaginable, es un sísisí.
